Haciendo Barrio
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Septiembre / Octubre 2008    
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CRÓNICA DE UN DESALOJO
El barrio se llama 18 de Julio, para conmemorar el día anterior al desalojo. Se podría comparar a la celebración de las comunidades aborígenes, que el 11 de octubre conmemoran ''el último día de libertad.''
El 19 de julio de 2007, las 80 familias del barrio fueron sorprendidas con la aparición de patrulleros policiales, personal municipal, defensa civil. Todos con una orden: desalojar el predio, sacar a las familias. Fue sorpresivo, fuera de los normal, porque un desalojo requiere de varios pasos legales, entre ellos avisos y notificaciones previas a los ocupantes, para llegar finalmente al juicio de desalojo. Este proceso suele durar no menos de dos años. Recién entonces, pasado el juicio, puede ejecutarse la orden de desalojo. Si las cosas se hubieran hecho así, nunca la gente del 18 de Julio hubiera sido sorprendido. Las cosas no se hicieron así porque existe cierto Decreto Ley sobre Contravención.
Contravención es una infracción de menor gravedad que un delito. Se llaman asi algunas situaciones que el Código Penal y el código de Procedimientos no contemplan. Se trata de situaciones que podrían perturbar la convivencia social. La materia contravencional bonaerense se encuentra regulada por el Decreto Ley 8031/73 Código de faltas que inexplicablemente ha sobrevivido por más de 30 años a todas las reformas legislativas que se hicieron en la Provincia de Buenos Aires. Puntualmente el articulo 61 del Decreto Ley 9321/ 79 sanciona con multa al que por cualquier causa entrare en un campo o terreno o casa deshabitada sin permiso del dueño. Es un decreto heredado la dictadura militar que posibilita el accionar de jueces partidarios de los desalojos, jueces rápidos para inclinar la balanza a favor de los que mas tienen. Es de notoria injusticia que una norma contravencional se ocupe de derechos sobre inmuebles (lotescasas) desconociendo y sin importar la buena fe de los compradores o la posesión de muchos años. Una norma y una actitud judicial más que injusta, absolutamente represiva de las normas que si regulan la materia de los inmuebles, y violatoria de nuestra Constitución Nacional y de nuestro sistema democrático.
Para los habitantes del Barrio 18 de Julio, los días del intento de desalojo estuvieron llenos de temor y tristeza. Pero también fueron días de mucha movilización, de reuniones y asambleas permanentes. Sobre la desolación fue ganando terreno la organización. Los vecinos y vecinas convocaron a la Iglesia, a organizaciones no gubernamentales, al mismo Estado. Entre todos estos actores sociales se inició la búsqueda de estrategias que permitieran detener el desalojo, escuchar a las familias, trabajar por una tierra segura. Las primeras medidas acordadas fueron: solicitar una entrevista al Juez de Paz, para pedir la detención de las acciones del desalojo. Al mismo tiempo, realizar un relevamiento social del barrio y comenzar a estudiar la posibilidad de regularización. Al mismo tiempo, se promovió más que nunca la organización de los habitantes del barrio, que conformaron un grupo de referentes que garantizaran la información hacia dentro del barrio y que sirvieran como interlocutores para relacionarse en lo externo. Desde el 19 de julio del 2007 el Barrio 18 de Julio no ha dejado de crecer en organización. La tentativa de desalojo resultó una oportunidad para desarrollar el protagonismo del barrio y de otras organizaciones de la zona.
Muchas veces, en el campo ocupado y desalojado quedan solamente restos de maderas, chapa y cartón, como producto de la intervención policial. Prima la defensa de la propiedad privada por sobre la función social de la Tierra. Uno de los peores dramas sociales argentinos sigue sin resolver. Y las familias deben seguir esperando que el derecho a la tierra y la vivienda sea una realidad en sus vidas.