Haciendo Barrio
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Septiembre / Octubre 2008    
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LA LEY QUE ESTAMOS PRECISANDO
Requerimiento del Foro de Organizaciones
Cuatro patas para crear una ciudad más justa y solidaria: 1. Nueva Ley de Suelo. 2. Fin de la especulación. 3. Fomento de la regularización. 4.Participación de todos en la creación de la ciudad.
El 6 de octubre de 2008, por la tarde, el Foro de Organizaciones por la Tierra, la Infraestructura y la Vivienda (FOTIVBA) celebró en la Legislatura Provincial, en La Plata, el Día Internacional del Hábitat. En la ocasión, el arquitecto Eduardo Reese expuso algunos de los requerimientos legislativos del Foro, es decir, lo que el Foro necesita de los legisladores provinciales. Desde el principio, sostuvo: ''La Ciudad es el fruto del trabajo colectivo de una sociedad. En ella está materializada la historia colectiva de un pueblo, sus relaciones sociales, políticas, económicas y religiosas.'' Hoy la ciudad que estamos construyendo debe ser un testimonio claro de que vivimos en democracia, reconociendo los derechos de todos. Para poner manos a a la obra se requiere una legislación que sostenga por lo menos estos cuatro puntos: nueva ley de suelo, eliminación de la especulación, regularización, y, por último, gestión democrática de las ciudades. Cada uno de los cuatro merece su breve explicación.
NECESIDAD DE UNA NUEVA LEY DE SUELO
La ley del suelo que está en vigencia dentro de la Provincia de BuenosAires es la 8912/77. El número después de la barra indica el año en que fue creada la ley. 1977: plena dictadura militar. Con eso alcanza para entender los intereses de esta ley. Ella favorece a los sectores que perpetraron la dictadura para apoderarse de la economía en Argentina. La ley no está para que todos accedamos al suelo, sino para que los dueños del mercado aseguren sus ganancias. La función social que tiene la propiedad fue absolutamente olvidada. Todo quedó en manos del mercado de tierras. El resultado es la ciudad que vemos: aumentan los precios, los trabajadores no llegan al terreno y tienen que ir cada vez más lejos, viven en zonas no regularizadas y son víctimas de los desalojos. Es indispensable salir de la dictadura en este aspecto. Tener una nueva ley que beneficie a la población y no a los que hacen negocios con el suelo.
SI EL SUELO SE VALORIZA, QUE GANEN TODOS
Cuando la ciudad crece y progresa, el suelo se valoriza más. A esto se llama renta urbana. Los que hacen crecer la ciudad son el estado y los propios vecinos. El estado crea autopistas, escuelas, hospitales, asfaltos y servicios que mejoran una zona. Los vecinos convierten en ciudades zonas despobladas. La tierra, con esas mejoras, tiene un precio mayor y deja más ganancia. Pero ni el vecino ni el Estado cobran nada por esa valorización. Sólo gana el dueño de la tierra. Gana el que menos hace, el que está sentadito con una escritura en la mano. Esto,que es injusto, se puede corregir. Por ejemplo: si los inmuebles ociosos son gravados con nuevos impuestos, se puede perder la costumbre de especular con la necesidad de todos. Los terrenos vacantes deben ser castigados.
FACILITAR LA REGULARIZACIÓN
La ley vigente sirvió a la especulación, no a las necesidades de la población. La gente tuvo que arreglarse como pudo en los lugares que pudo. Lo hizo informalmente, no de acuerdo a la ley, porque ninguna ley le dio cabida. Ahora, hay que tratar de que la ley llegue a la gente. Que se pueda regularizar, para que cada uno tenga dominio perfecto de la tierra donde está. Para lograr esto,se pueden tomar varias medidas: actualizar la Ley de Regularización, crear un Fondo Provincial para que nunca falte plata para las expropiaciones (incluidas las que ya fueron aprobadas) y actualizar algunos mecanismos gubernamentales. La política de regularización será un debido reconocimiento a los creadores de ciudad que son los esforzados vecinos de los barrios. De ninguna manera debe confundirse con un regalo.
LA CIUDAD: CREACIÓN DE TODOS
La ciudad debe ser creación de todos y estar al servicio de todos. Para gestionar esta creación, ningún sector es más que otro. La gestión debe ser compartida y democrática. La urbanización se apoya en la cooperación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad que manejan los intereses sociales de la población. Este punto cierra el círculo abierto por el primero: si la dictadura hace una ciudad para provecho de pocos, la ciudad de todos será creación de la democracia. En este sentido, el arquitecto Eduardo Reese remarcó uno de los puntos más repetidos por le foro de organizaciones: ''promover una gestión democrática del territorio por medio de la participación de la población y de las asociaciones representativas de los diferentes sectores de la comunidad en la formulación, ejecución y seguimiento de planes, programas y proyectos de desarrollo urbano y rural sustentable.''